«You
can brush my hair,
undress me everywhere»
En las facultades de filosofía debería enseñarse el modelo de reflexión que propone la PAC (Plataforma de Arte Contemporáneo) con sus Absolut Ensayos, textículos patrocinados por una compañía de vodka, como epítome del servilismo y de la inutilidad de cierta crítica. Puedes decir cuanto quieras siempre y cuando aparezca nuestra marca registrada como mecenas. Muchos compartirán el enlace; pocos pasarán del titular. Filosofía y alcohol, mala conjunción.
Veamos la
última entrega de los Absolut Ensayos: Pilar DM del Dado del Arte
diciendo que el
bloguero tiene que ser un knowmad,
que quiere decir nómada del saber (knowmadist),
aunque yo esperaba que quisiera decir loco por el conocimiento (knowledgemad). El artículo muestra de hecho mucho nomadismo pero poco saber, muchas
tablas pero pocas ideas, mucha experiencia pero poca investigación. Es un
manual de autoayuda para hacerte visible (y eventualmente sacar pasta) sin
tener remordimientos sobre la catadura moral del escaparate porque:
«Un buen blogger no se deja embaucar por los
intereses institucionales, tiene una ética y una personalidad propia sobre lo
que quiere que sea su blog, pero es innegable que forma parte de un ecosistema,
en este caso el mundo del arte.»
La palabra clave aquí es
‘ecosistema’, la compresión del mundo
del arte como una suerte de zoológico donde tener ética es sinónimo de
anteponer tu promoción en la cadena trófica escogiendo con mimo las especies con
las que vas a tener una bonita simbiosis. Según Pilar DM, «en algún momento, a todo blogger le hacen algún tipo de propuesta de
colaboración, desde algunas muy poco éticas a interesantes propuestas» y el
knowmadism consiste precisamente en
saber «distinguir una propuesta ética
donde ambas partes ganan frente a una propuesta donde el blogger es
infravalorado como profesional del mundo del arte y como voz pública dentro del
ecosistema». Supongo que escribir para Absolut Vodka, autoridad respetada dentro del circuito artístico, es un equilibrio de Nash donde todos salen ganando. Salvo, obviamente, los lectores.
Y añade: «No quiero ser pesimista, pero creo que la
monetización del blog seguirá siendo una utopía». Me sorprende el wishfult
thinking invertido que contiene este enunciado. Me explico: si el wishful
thinking de toda la vida consistía en creer que la realidad se acomoda a tus
deseos, el invertido consiste en creer que la realidad no se acomoda a tus
deseos aunque sí lo haga. En este
caso, si escribes artículos para una
compañía como Absolut Vodka, tus sueños se han hecho realidad, por mucho que
pienses lo contrario, por poco que Absolut Vodka pague y por mucho o poco tú ganes a cambio, la realidad es que tu blog vale el precio al que estés dispuesto a venderte. Ni más ni menos. El problema del wishful
thinking invertido no es solo el autoengaño, ser pesimista en tiempos utópicos,
ponerle mala cara al buen tiempo, sino la idea de buen tiempo o de tiempo utópico
que uno tiene.
Esto me lleva
a otra idea: los críticos de arte que
entienden su espacio digital en términos comerciales (visibilidad, ecosistema, etcétera) son como las it girls pero en versión cutre. Ellas al menos ganan dinero. Lo triste de la
mercantilización de la reflexión estética en Internet no son las notas de prensa
insípidas que tenemos que leer (uno siempre puede apagar el ordenador y leer
—estoy de broma— a Diderot en tapa dura), sino la noción de éxito profesional
que manejan: treinta likes en Facebook, entradas gratis a ARCO y —cómo no— una
copa de vodka.